Elementos
Externos
Tapa Armónica
Es el verdadero elemento de resonancia del instrumento. Sin ella una
cuerda no produciría más que un sonido pobre. La calidad
y homogeneidad de la madera de la que está hecha son primordiales.
La tapa armónica de un piano de cola moderno, construida generalmente
en madera de abeto, tiene un espesor de 8 mm, el doble de la de un pianoforte.
Caja
La caja, o mueble, prolonga la función de la tapa armónica.
Está reforzada por un barrado para sostener el peso de la placa
de hierro, fundida en una sola pieza.
Cuerdas
Están tensadas sobre un puente según el principio de todo
instrumento de cuerda. En nuestro caso está enormemente agrandado,
dado que las 224 cuerdas generan una tensión del orden de las
15 a 20 toneladas, dependiendo proporcionalmente de las dimensiones
del instrumento. Cada cuerda debe ser afinada correctamente. Para ello
se enrosca en su tramo final sobre un eje insertado en el clavijero,
y se obtiene un tono más agudo o grave según el sentido
de giro. Ni que decir tiene que esta labor debe realizarla un profesional,
que ajustará cada cuerda a su afinación exacta. Las cuerdas
del extremo grave, las de mayor longitud, también llamadas bordones,
son de acero hilado en cobre, y se disponen individualmente. En el registro
grave se colocan dos por tecla, y en el resto tres. Estas últimas
sólo son de acero. La longitud y grosor son directamente proporcionales
a la gravedad de la cuerda, es decir, a tonos graves, mayor grosor y
longitud, y a tonos agudos, menor grosor y longitud. Por ello, si examinamos
visualmente un piano por dentro se aprecia a simple vista la gran longitud
de las cuerdas situadas hacia la izquierda, mientras que las de la derecha
son casi diminutas, y también se aprecia que en una determinada
nota las cuerdas comienzan a tener un recubrimiento de cobre para aumentar
el grosor. La longitud de las cuerdas más graves incide proporcionalmente
en las dimensiones exteriores del instrumento, y así es posible
encontramos con pianos de más o menos "cola": por supuesto,
a mayor dimensión mejor calidad de sonido. Este principio incide
también en el piano vertical en cuanto a su altura.
La Tapa Superior
Tiene la función no sólo de cerrar el mueble, sino también
proyectar el sonido al público. Tiene diversas posiciones según
la potencia solicitada: para un concierto solista debe estar en su posición
más alta, en cambio, acompañando a otros instrumentos
se debe situar en la más baja.
Tenemos por tanto, una caja de resonancia y un arpa con múltiples
cuerdas. El mecanismo que las hace vibrar es muy preciso, pero su principio
básico no ha cambiado en su fundamento desde los inventos de
Erard. El efecto tímbrico del sonido se manifiesta por una percusión
bastante corta, seguida de una resonancia larga, cuyo color y curva
de sonido dependen en gran manera de la tapa armónica. Por tanto,
el mecanismo se dirige a controlar lo mejor posible estas dos dimensiones:
percusión y resonancia.
Se golpea la cuerda con un macillo de fieltro duro. Éste comunica
velocidad a la cuerda: si va rápido, la vibración será
importante y el sonido se escuchará fuerte; si va lento, la cuerda
vibrará con menos potencia y el sonido será débil.
El impacto entre el macillo y la cuerda es siempre muy breve, ya que
rebota. Una vez la cuerda entra en vibración apoyada por la tapa
armónica produce el sonido, realzado en belleza por las cuerdas
más cortas y agudas, que al no llevar apagador entran en resonancia.
Si además levantamos todos los apagadores con el pedal derecho,
la resonancia antes citada se aplica a todas la cuerdas del piano, con
lo que el sonido se incrementa en potencia y belleza. Una vez la tecla
ha sido pulsada se pueden realizar tres acciones:
o levantarla a medio camino y volverla a presionar, con lo que repetimos
el sonido sin cortarlo
o levantarla totalmente con lo que el apagador vuelve a su posición
de reposo y extingue definitivamente la vibración de la cuerda
o simplemente, esperar a que se extinga el sonido por sí solo,
es decir, no levantar la tecla.
Los pedales
El pedal derecho, también conocido como pedal fuerte o de resonancia,
permite, como ya hemos mencionado, levantar todos los apagadores al
mismo tiempo. Esto añade a la resonancia de las cuerdas en vibración,
la de toda la tapa armónica y de las cuerdas que reaccionan por
simpatía, es decir, entran en relación concomitante con
la nota tocada, siendo las más audibles las que están
a distancia superior de octava, quinta, tercera y séptima. Para
entender claramente qué es la vibración por simpatía
podemos hacer el siguiente experimento: toquemos fuertemente una nota,
por ejemplo el do1. Antes de que se extinga el sonido (hay tiempo suficiente
para hacerlo), bajemos muy lentamente la tecla de la nota do2. De esta
forma evitamos que el macillo obtenga velocidad e impulso para golpear
la cuerda y por tanto no debería entrar en vibración,
pero, al levantar la tecla do1 no obtendremos el silencio, sino que
percibiremos claramente el sonido de la tecla do2 que está resonando
por simpatía. El pedal fuerte añade, pues profundidad
de sonido y asume en cierta forma el papel de cámara de reverberación,
coloreando y alejando la fuente. Por tanto, no es exacto llamarlo pedal
"amplificador", sino más bien, pedal de resonancia.
El pedal celeste (situado a la izquierda) modifica el timbre: todo el
mecanismo del piano se desplaza y esto es claramente visible desde el
exterior: (sitúate sobre la imagen para 'poner' el pedal celeste)
Esto provoca que el macillo, en vez de golpear las tres cuerdas, sólo
golpee dos o incluso una según la calibración. Esto produce
un primer efecto de disminución de la potencia sonora, y un segundo
en la alteración del timbre: ya que la tercera cuerda entrará
en vibración por simpatía. En los registros donde hay
dos cuerdas, sólo se golpea una y, donde hay una, también
obtenemos una disminución del sonido, ya que la zona del macillo
que golpea la cuerda estará algo menos castigada por el uso,
es decir, es más blanda y por tanto la percusión más
suave (puede que alguien ‘espabiladillo’ piense que en un
piano nuevo no hay diferencia cuando la cuerda está sola: pues
bien, está en lo cierto). Tenemos que advertir que en el piano
vertical no se da esta cualidad, tan sólo se acercan los macillos
a las cuerdas para que al tener menor recorrido de ataque percutan con
menor intensidad, por tanto, el timbre no varía en este caso.
El tercer y último pedal, el central, o más exactamente
pedal tonal, no existe más que en los pianos de cola, y no en
todos ellos.
Su
función es mantener en alto los apagadores de sólo las
teclas que estén bajadas, es decir, pulsamos do1, pisamos el
pedal tonal y a partir de ese momento podemos soltar nuestra tecla,
que seguirá sonando independientemente incluso del uso del pedal
fuerte. Claro que al final ¿se extinguirá definitivamente
el sonido? no si percutimos otras teclas que hagan resonar por simpatía
a la nuestra. Se suele utilizar para prolongar sonidos bajos cambiando
la armonía en los más agudos.